Las galletas de la Abuela Teresa

Cuando era niña alrededor de los 4 o 5 años, recuerdo que adoraba sentarme en el escalón de la cocina para ver a mi abuela cocinar unas galletas que me gustaban mucho, al ser tan pequeña no me dejaban participar de ese acontecimiento culinario, ya que eran otras épocas, pero recuerdo como me gustaba ver cada uno de los pasos, de ese ritual que era preparar esas galletas.

Como éramos muchos nietos, mas mis tías, ella se pasaba rato y rato amasando, cuando ya estaba todo listo  comenzaba con un vaso boca abajo a cortar la masa, si yo me había portado bien, me dejaba cortar alguna o me regalaba un poco de maza para jugar.

Pero lo mas lindo era cuando las mismas entraban en el horno ahí se producía la magia de aromas…que te hacen transportar hacia otro universo…

Luego una vez prontas las ponía en un gran mantel de algodón las envolvía cual tesoro y las dejaba reposar arriba de la mesa, yo con mucha picardía esperaba que se fuera a dormir la siesta y abría el mantel para tomar algunas y ser la primera en disfrutarlas…

Casi 25 años después, mi Abuela sigue repitiendo ese hermoso ritual, ahora con otros nietos expectantes y a mi me las manda en un tuper, ya no participo de ese momento mágico, pero las sigo disfrutando y cada vez que lo hago, me transporto a aquellos días de mi infancia, donde lo único que me preocupaba era que nadie me descubriera en el rincón comiendo las galletas calientes.

La memoria gustativa y olfativa suele ser la mas rica y valiosa, ya que podemos olvidarnos de los rostros, de las fechas pero los sabores y aromas nunca se olvidan.

Que importante es generar momentos, simples, cotidianos pero que nos pueden marcar la vida de una manera muy positiva.

Creo que el mejor regalo que nos hacen nuestros Abuelos, es eso, darnos con mucho amor, cosas simples en el día a día, como preparar unas ricas galletas caseras.

Contame cuales son los recuerdos que tenés de tus Abuelos.
Cariños, Eve

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